3 roles tóxicos en los que no debes perder el tiempo y la vida

¿Víctima, perseguidor o salvador? ¿alguno de estos 3 roles tóxicos está presente en tu vida?

Seguro que conoces a alguien que siempre se está quejando, o criticando, o poniendo paños calientes. 

No, tú no. 

Me refiero a otras personas: tu suegra, una vecina, una amiga…

Si son ellas las que tienen uno de estos 3 roles tóxicos, no pierdas el tiempo en ver este video. Hazles un favor y mándaselo directamente.  

Pero si alguna vez tú misma has pensado:

– “Mierda, ya estoy quejándome otra vez”, o

– “Me he pasado criticando” o

– “¡¡¿Pero es que lo tengo que hacer yo todo siempre?!!”

 Entonces hazte un favor a ti misma, y no te pierdas el directo que hice con Reme Barberá donde desentrañamos los 3 roles tóxicos del  “Triángulo dramático de Karpman” y sobre todo damos las claves de cómo salirte de ellos, o mejor aún…¡evitarlos! 

Puedes verlo en instagram en este enlace

O pinchar en la siguiente imagen

O tal vez prefieras dejar de escuchar cosas y ponerte en acción en menos de 15 días. 

Entonces es por aquí

 

Mejor juntas

Cómo te ayuda una socia del tiempo a organizarte mejor y dónde encontrarla


¿Te imaginas a alguien a tu lado cada día ayudándote a organizarte mejor? ¿te gustaría tener alguien así?

En este artículo te voy a contar brevemente: 

1. Qué es una socia del tiempo

2. Qué beneficios tiene contar con una

3. Cómo puedes conseguirla

Una socia del tiempo es alguien a quien confías tus objetivos y reportas al final del día si los has cumplido o no.

– Sin juicio

– Sin culpa

– Sin enrollarse (porque las madres tenemos poco tiempo)

Al menos esta es la fórmula que establecemos en el Reto Madres Organizadas (al que te invitaré al final de este artículo) porque estoy convencida de que si no incluyera las socias del tiempo, todo lo que trabajamos en el reto podría correr el riesgo de desvanecerse. 

Y las madres que pasan por el reto siempre lo valoran. Por ejemplo esto es lo que dice Patricia: 

Y es que ¿quién no se ha propuesto mejorar en algo que luego te da pereza cumplir? o ¿te suena lo de… “algún día tengo que…” pero luego nunca llega ese día?. 

Seamos claras, la voluntad humana es débil. ES MUCHO MÁS PROBABLE QUE CONSIGAMOS METAS SI ALGUIEN NOS ACOMPAÑA. Y digo acompañar, ¡no agobiar!. 

Tal vez quieras quieras más tiempo para ti pero estando tranquila porque todo está organizado, o quieras sacar tiempo para algún propósito o mejora personal pero no sabes cómo encontrar el hueco o te faltan las fuerzas.  

Permíteme el consejo: búscate una socia del tiempo. Pídeselo a una amiga, o a tu hermana, a quien quieras. O si prefieres, apúntate al Reto Madres Organizadas y consigue una directamente. 

¿Dónde conseguir una socia del tiempo?

Aquí mismo

Y si no lo ves claro, no pasa nada. Tal vez prefieras saber un poco más de mi aquí y por qué monto todo este tinglado. 

 

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Como planificar con propósito y dejar de marear la perdiz

Si después de haber hecho mil cosas, al final del día te sientas un ratito en el sillón y aún sientes que te falta algo.

O si mareas la perdiz (ahora se llama procrastinar, con lo fácil que es hablar como toda la vida) y luego te da rabia haber perdido ese tiempo a lo tonto.

O si incluso eres que las que planifica cada día a día en su agenda, pero aún así te sientes vacía

es que has obviado algo importante.

Y ese algo es el propósito.

Planificar con propósito se basa en descubrir tu propósito de vida y después seleccionar las acciones que estén alineadas con ese propósito.

Si todavía no has encontrado tu propósito de vida, hazlo. Para ello te recomiendo el libro “Propósito Transformador Masivo” de Angel María Herrera y Francisco Palao. 

Pero no preocupes, que aunque no tengas claro tu propósito, no te voy a dejar ahí. Puedes hacer algo muy poderoso para tu vida y aproximarte a una planificación con propósito, si haces lo siguiente:

Elige como mínimo un momento al año a pensar y escribir cuáles son tus objetivos en tres planos:

– a nivel personal (fisica, mental, emocional e incluso espiritual)

– en tus relaciones (pareja, amigos, familia)

– y en tu trabajo.

Y ahora puede que estés pensando: “sI, bueeenoo, suena bien…, ya lo haré..” 

Un truco que funciona muy bien para hacerlo (saberlo no sirve de casi nada) es anclarlo a una fecha del año que te dé buen rollo: un aniversario de algo tuyo personal, la noche de San Juan, el solsticio de nosequé, o lo que dé la gana, tú eliges.

Marca esa fecha en el calendario y ve diciéndole a tu gente que ese día vas a hacer algo importante y que vas a necesitar un rato para ti (imagínate sus caras.., pero ya verás cuando desde tu experiencia puedas enseñarles a hacerlo a ellos).

Porque una vez que has lanzado tu compromiso a alguien, ese alguien ya espera que lo hagas, y eso mueve nuestra voluntad para no decepcionarle. Así somos los seres sociales, nos guste o no. Y lo inteligente es utilizar esta características a nuestro favor. 

Pero sobre todo hazlo, porque tiene dos ventajas claras sobre otros métodos de planificación:

  • Equilibras todos los aspectos de tu persona, y eso te encamina a tener una vida redonda
  • Y muy especialmente, si eliges los objetivos pensando en lo que te emociona y amas, ya no perderás tiempo mareando la perdiz, porque experimentarás un impulso de energía que catapultará tu voluntad. 

Además, si subes de nivel y das el paso de descubrir tu propósito, todas esas acciones estarán alineadas hacia él, con lo que conseguirás los resultados de una forma mucho más eficiente (eficacia en menos tiempo).

Si hoy te puedo contar todo esto es porque lo he experimentado. Os aseguro que antes de descubrir mi propósito en el año 2020, yo no tenía ni idea de webs, blogs, ni emprendimientos. Sin embargo el camino hasta llegar hoy hasta tí ha supuesto una inyección de ilusión y energía inmensa en mi vida que me ha hecho conseguir resultados en apenas un año, que de otra forma no hubiera alcanzado ni en 10.

Si estás deseando tener tiempo para ti y para lo que deseas,  descubrir tu propósito y hacerlo realidad, 

¿A qué esperas para hacerlo? ¿qué es lo que te cuesta? ¿qué necesitas?

Cuéntamelo en los comentarios o escríbeme a hola@miryamsoto.com

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8 Cosas a las que decir que NO y conseguir más Tiempo Para Tí (parte II)

¿A qué más cosas puedes decir que No y conseguir más tiempo para tí? En la parte I (puedes leerla aquí) te contaba 4 propuestas prácticas para aplicar en el día a día. Hoy te traigo otras 4 propuestas que tienen una cosa en común: Solo tienes que decidirlas una vez y luego ya te beneficias de una mejora permanente. Verás que algunas son perfectas para el comienzo del curso escolar, y otras para cualquier momento del año. Solo necesitas voluntad para empezar a probarlo, porque después ya no querrás desprenderte de ellas. Ahí van:
  • NO A TANTAS EXTRAESCOLARES

Si apuntas a tus hijos/as a: + las actividades que los niños quieren + más lo que tú crees que deberían porque les viene bien + más lo que piensas que necesitarán en el futuro + más alguna frustración tuya personal, Estarás comprando todos los boletos para el curso más estresante de tu vida.   Te reirás de “proyectar las frustraciones personales en los hijos”, pero yo ahora bromeo con mi madre de los años que me tuvo en el conservatorio de música simplemente porque a ella le hubiera gustado ir y no pudo. (Encima le salió mal porque con la guitarra yo era un “deshecho musical”). El caso es que entre el Inglés, futbol, música, baile, robótica, otro deporte y alguna cosa más, a tus hijos apenas les queda tiempo libre. El tiempo libre es la cuna del juego libre y del aburrimiento. Ambos son aspectos muy importantes en el desarrollo del niño: el  juego libre es una necesidad básica de la infancia y una fuente de aprendizaje. Y el aburrimiento es la puerta hacia la imaginación y la creatividad. Sin diseñas un curso sin apenas tiempo libre, les estarás privando de ese espacio de aprendizaje y de creatividad, pero además les estarás programando para que cuando crezcan se parezcan a aquellos hombres grises del libro de MOMO ¿te acuerdas?.
  • NO A TANTOS DESPLAZAMIENTOS:

Es verdad que alguna que otra actividad enriquece las tardes, están más entretenidos, lo cual hace más amena la convivencia y les aporta algo. Lo que te propongo es que a la hora de elegir, aproveches los recursos del barrio. Se pierde muchísimo tiempo en desplazamientos, que además normalmente van acompañados de prisas y tensiones. Hay muchas madres que se quejan de ser “madres taxistas”, y es que ninguna  soñábamos con una vida ideal yendo de aquí para allá llevando y trayendo hijos, o esperando con los pies helados a que salgan de las actividades. Si aprovechas los recursos del barrio minimizarás ese tiempo de desplazamientos. Además, al estar cerca de casa y ser un espacio conocido, cuando crezcan un poco podrán ir ellos solos o con sus amigos. Además, en el barrio, tus hijos/as podrán conocer a otros amigos diferentes a los del colegio, que aportarán riqueza a su abanico social y a sus relaciones. Un truco buenísimo para ahorrarte el tiempo y estrés de desplazamientos, es traerte los profesores a casa. En mi caso, al tener 4 hijos, me compensa económicamente, y siempre puedes organizarte con algún vecino para que te salga más económico. Además del ahorro de tiempo y de dinero, también tiene la ventaja de que puedes comprobar qué y cómo están enseñando a tus hijos.
  • NO A HACERLO TÚ TODO

La casa es un agujero negro de tiempo. Todas conocemos a madres para las que la casa nunca está suficientemente ordenada o limpia. Algunas personas creen que contratar unas horas de ayuda con la casa es un derroche de dinero, y les suena a lujo y a pijería. Sin embargo, no valoran con la misma vara de medir el dinero que gastan por ejemplo en irse a cenar u otros pequeños lujos. Si no se te ocurre de dónde sacar dinero para invertirlo en un poco de ayuda en servicio doméstico, haz el siguiente ejercicio: Abre ahora mismo tu cuenta corriente y echa una ojeada a los gastos del último mes. Honestamente responde a esta pregunta: ¿Hay algún gasto del que podría haber prescindido? Si la respuesta es que sí, no te lo pienses ni un minuto, invierte ese dinero en ayuda en casa. Porque es de esas mejoras que sí redundan en bienestar permanente en nuestras vidas, y como lo estás pagando, lo aprovecharás bien para hacer tú otras cosas. Otras personas que teletrabajan piensan (o lo piensan sus parejas) que por estar físicamente en casa ya tienen que ocuparse enteramente de las tareas domésticas. Esto es una trampa mortal. Quien trabaja desde casa sabe bien lo que digo. También puede que seas ama de casa (y tu pareja trabaje fuera), y necesites sacar tiempo para formarte, emprender, o desarrollarse profesionalmente. Si lo que te limita para pagar ciertas tareas del hogar, es que se supone que por estar en casa tú debes asumir las tareas del hogar, habla con tu pareja de tus ilusiones y comparad el coste del servicio doméstico con lo que vas a ganar en ese futuro trabajo. Si tu ilusión y determinación es fuerte, es solo cuestión de tiempo (y de organización) que lo consigas. Y si aún te cuesta decidirte, imaginate que ya lo has conseguido. ¿ha merecido la pena?¿le aconsejarías a tu YO del pasado no sacar ese tiempo para ella? No pierdas el tiempo en decidirte y empieza por unas pocas horas a la semana. Porque no es ya solo cuestión de dinero, es que te va la vida y la ilusión en ello. En el caso de vivir en pareja, las tareas del hogar suelen ser una fuente de conflictos. Y si además tienes hijos, las tareas del hogar se multiplican y llegan a desplazar otras cosas más importantes como el tiempo el tiempo con los hijos, o con tu pareja, hacer planes que realmente te ilusionen, o tu desarrollo personal o profesional. Y tú que eres madre, ¿no merece la pena delegar en la medida de lo posible estas tareas “solo” por el hecho de que tú estés más desahogada y de buen humor para ofrecer tu mejor versión a tus hijos y darles lo que solo tú puedes darles?
  • NO A LA COMPRA PRESENCIAL SALVO LO FRESCO

Me encanta comprar la fruta, la verdura, el pescado y la carne en tiendas del barrio, pero para todo lo demás, no hay nada como hacer la compra on line una vez al mes. Y no es poco: leche y otras bebidas, detergente y productos de limpieza, conservas, huevos, yogures, galletas, cola cao, productos de aseo personal, etc.. Kilos y kilos de peso que te quitas de encima y el tiempo de ir, recorrer el supermercado, hacer cola, cargar en el coche, descargar… Compra on line los voluminosos y no frescos, y te ahorrarás tiempo, esfuerzo y también dinero, porque al ser on line tienes la mente más “fría” y no caes tanto en caprichos. Seguiría contándote cosas, pero ahora quiero escucharte: Y tú ¿a qué otras cosas puedes decir que NO?
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8 Cosas a las que decir que NO y conseguir más Tiempo Para Tí (parte I)

¿Una madre diciendo que No? ¡¡pero dónde se ha visto eso!!

Decir que NO es la regla nº 1 del TOP 10 de la productividad personal. Igual ya lo sabes, pero si eres madre también sabes lo difícil que es llevarlo a la práctica.  

Y ¿por qué a las madres nos cuesta tanto decir que NO?

Es como si ser madre llevara implícito servir a todo el mundo menos a ti misma. 

Y esto tiene mucho que ver con las creencias con las que has crecido o de las que estás rodeada. Seguro que te suenan:

  • “Una buena madre debe estar para todo y en cualquier momento”
  • “Tus hijos te necesitan todo el tiempo”
  • “Tengo que demostrar que puedo con todo”
  • “Si le digo a esta o a la otra que NO voy a quedar fatal..”

Sin embargo, cada pequeña decisión marca nuestro hacer diario, y ese hacer, sin darnos cuenta, escribe nuestra vida entera.  

El resultado de no saber decir que no es pasarse el día apagando fuegos, con la sensación de no llegar a nada y de tener la cabeza como una jaula de grillos. Todo ello va a acompañado de estrés y agobio. Lo más injusto de todo, es que al final de la jornada, cuando por fin te sientas un ratito después de haber hecho mil cosas, ni siquiera te sientes totalmente satisfecha porque no has llegado a todo o porque tus deseos han quedado relegados, otro día más.   

La importancia de decir que NO reside en que es el truco más directo, eficaz y al alcance de cualquiera para salir de esa espiral de estrés y vivir de forma más desahogada.   

¿Quieres empezar a decir que no y vivir con menos estrés y tener más tiempo para ti?.

¡Pues vamos a ello!

He elaborado una selección de 8 propuestas, algunas para que apliques desde ya mismo y otras más generales para implantar desde el comienzo de curso o al principio del año. Te recomiendo que vuelvas a este post en distintos momentos del año para sacarle todo el jugo y el máximo de beneficio.

Las he dividido en dos post para que las digieras poco a poco. En este post te cuento las que puedes aplicar inmediatamente en el día a día. Ya verás como en seguida te surge la posibilidad de ponerlas en práctica:

  • Decir que NO a ESTAR POR ESTAR

Piensa lo que ganas y lo que pierdes con cada decisión de ESTAR o no en un sitio.

Por ejemplo, yo me quedo en pocas ocasiones en los cumpleaños de los amigos de mis hijos. Porque normalmente aprovecho ese rato para estar en exclusividad con otro hijo (que lo valoran muchísimo), para hacer recados de forma ágil, o simplemente para tener ese ratito de desconexión para mi, para hacer esa llamada que espera desde hace tiempo, etc.

  • Decir que NO A TODO EN GENERAL HASTA QUE CONSULTES TU AGENDA

Esto lo explico con detalle en el video, audio y guía de “Las 11 claves de las madres organizadas” que regalo en la web. Para descargarlo gratis pincha aquí. Básicamente se trata de que antes de decir que sí a cualquier plan que te llegue, consultes tu agenda.

Evitarás tener que cumplir un compromiso tras otro al que has accedido sin tener en cuenta si vas a poder cumplirlos de forma realista.

  • Decir que NO A LA GENTE TÓXICA

Todos conocemos a esa persona que después de pasar un rato con ella te sientes como si te hubieran robado la energía. Que todo le parece mal, o que te ataca constantemente, o que se pasa el día criticando o resentida contra todo el mundo.  

Es verdad que puede ser interesante para tu autoconocimiento analizar por qué esa persona te provoca ese malestar, pero yo lo tengo claro: las personas tóxicas cuanto más lejos mejor.   

Ni tú puedes gustar a todo el mundo, ni todo el mundo tiene por qué gustarte. 

Piensa en una persona tóxica que hoy no vas a llamar. Así empieza todo.

  • Decir que NO A LAS REDES SOCIALES (RRSS)

A esto le dedicaré un post a parte porque tiene tela. Pero te resumo la idea: es imprescindible que pongas cortafuegos al tiempo que pasas en las redes.

Si tu trabajo tiene que ver con ello, lo mejor es asignar un tiempo determinado (un bloque de trabajo) a las RRSS y respetarlo escrupulosamente.

Si no, da igual que seas autónoma, funcionaria o ama de casa, o que tengas hijos pequeños o mayores. Las redes sociales ejercen un poder brutal sobre nuestra atención. Para empezar nuestro cerebro traduce las alertas sonoras o visuales  como:

¡Ey!, ¡aquí hay algo pendiente para ti que todavía no sabes lo que es!”

Lo cual genera el mayor estrés al que se le puede someter a un cerebro: la incertidumbre y por ello tiene que reducir o calmar inmediatamente mirando el contenido de ese correo o de esa alerta a ver de qué se trata.

Pero sobre todo, porque salvo excepciones formativas, las RRSS ofrecen básicamente dos cosas:

  • Entretenimiento
  • Compañía

Y si tu vida exterior carece fuertemente de alguna de estas cosas, o estás en una etapa en la que te sientes más aburrida o más sola, eres carne de cañón a sus garras y propensa a tirarte horas muertas en el sofá perdida en las RRSS.

El problema de esto, es que mientras tu cerebro está entretenido y tu alma anestesiada, no estás tomando decisiones y acciones que te ayuden a rodearte de gente de calidad y a darte un sentido a tu vida haciendo algo útil para ti y para los demás que te ilusione.   

Así que voy a parar aquí este post, antes de contarte las otras 4 cosas a las que decir que no, para que empieces ahora mismo por quitar todas las notificaciones visuales y auditivas de tus redes sociales. Ya verás cómo te sientes mucho más ligera sin esas llamadas a tu cerebro.

Cuéntame: ¿las RRSS te arrastran? ¿tienes algún truco para no estar mirándolas todo el día?